Renfe: viajar en tren, la alternativa más saludable

FUENTE: El Economista

La salud de los empleados de Renfe es una prioridad de la compañía. Así lo reflejan en sus informes anuales de responsabilidad social empresarial. El objetivo prioritario en ese ámbito, según informan, es “evitar o minimizar los accidentes de los trabajadores en función de los riesgos detectados y las medidas preventivas adoptadas. En este sentido, la formación en materia de salud y prevención es un elemento fundamental para prevenir los accidentes de trabajo. El alcance de la formación implica a todos los niveles jerárquicos de la empresa y se imparte con una metodología eminentemente práctica”.

Además de cursos de formación en seguridad y prevención de enfermedades, la compañía ferroviaria apuesta por el cuidado del medio ambiente como herramienta clave para la salud de los ciudadanos del futuro.

La salud de los empleados de Renfe es una prioridad de la compañía. Así lo reflejan en sus informes anuales de responsabilidad social empresarial. El objetivo prioritario en ese ámbito, según informan, es “evitar o minimizar los accidentes de los trabajadores en función de los riesgos detectados y las medidas preventivas adoptadas. En este sentido, la formación en materia de salud y prevención es un elemento fundamental para prevenir los accidentes de trabajo. El alcance de la formación implica a todos los niveles jerárquicos de la empresa y se imparte con una metodología eminentemente práctica”.

Además de los cursos impartidos al personal interno de la empresa, los técnicos de prevención y el servicio médico de Renfe también se encargan de la formación inicial o de acogida a aquellos trabajadores de nuevo ingreso. También se ofrecen módulos y cursos de formación continua dirigidos a personal externo de las diferentes empresas que solicitan la habilitación -que les acredite y homologue para la realización de los trabajos requeridos por la compañía ferroviaria-, así como a aquellos estudiantes que aspiran al título de conducción de vehículos ferroviarios u operaciones de tren.

Como informa la compañía Renfe en su Informe anual de responsabilidad social empresarial, “el ferrocarril es el modo de transporte de viajeros y de mercancías que presenta un menor impacto ambiental en su conjunto”. Este vehículo puede presumir de ser el que menos energía consume por unidad transportada; presenta, además, unos menores niveles de emisiones de CO2 que el resto de medios de transporte. El tren, como ya se ha dicho, ayuda a reducir la contaminación local en las áreas urbanas y genera, además, un menor impacto acústico. Renfe también señala que “la ocupación del terreno realizada por las infraestructuras ferroviarias es en términos relativos significativamente menor que el espacio equivalente ocupado por las carreteras”.

El ferrocarril, por razones tecnológicas, si es explotado eficientemente, es un eslabón imprescindible en cualquier sistema de transporte sostenible de viajeros o mercancías.

El transporte más verde

El músico, compositor y cantante argentino Litto Nebbia dijo en alguna ocasión que “viajando se fortalece el corazón, pues andar nuevos caminos hace olvidar el anterior”. No sabemos si es verdad que la experiencia propia de un viaje convierte en férreo nuestro órgano muscular por excelencia, o si, como explicaba el escritor francés Émile Zola, “desarrolla la inteligencia”. Viaje y salud, quizás un matrimonio perfecto. Más allá de ésto, lo que sí está claro es que apostar por el cuidado implacable del medio ambiente es perseguir la vida saludable de los ciudadanos del futuro -y del presente-. Bien lo sabe Renfe, operador ferroviario de referencia, que -consciente de los problemas que por la elevada polución sufren grandes ciudades de nuestro país como Madrid y Barcelona, lo que ha llevado a los gobiernos consistoriales a restringir ocasionalmente la circulación de vehículos privados- posiciona al transporte ferroviario urbano como la solución idónea para alcanzar la sostenibilidad ambiental. Y es que, en el caso de la Capital, por ejemplo, los límites de contaminación fijados por la Unión Europea se llevan superando durante ocho años.

Elegir el tren para los desplazamientos diarios -como ya hacen 240 millones de usuarios al año en Madrid y 110 millones en Barcelona- denota sin duda un compromiso ambiental. En la Comunidad madrileña, donde operan más de 1.300 circulaciones diarias para comunicar el extrarradio con la capital y las provincias limítrofes de Ávila, Guadalajara o Segovia, el aumento interanual de usuarios en 2017 es cercano al 4%. Por su parte, los más de 800 trenes diarios que conforman la red de Rodalíes de Barcelona registran un crecimiento interanual en torno al 5%.

Los casi 900.000 viajeros que utilizan la red de Cercanías madrileña de Renfe a diario pueden estar orgullosos de que su movilidad no supone la emisión de contaminantes atmosféricos como el dióxido de nitrógeno, gracias a la electrificación dicha red. Como informan desde la compañía ferroviaria, los trenes urbanos de la Comunidad de Madrid evitan 114 millones de viajes anuales en automóvil, lo que se traduce en más de 300.000 trayectos diarios que no se hacen en coche. Según la metodología del Observatorio de Movilidad Metropolitana, esto supone que cerca de 350.000 toneladas anuales de dióxido de carbono nunca lleguen a emitirse a la atmósfera.

Y además de cuidar el medio ambiente y combatir el cambio climático, el uso del tren también favorecen a su bolsillo, pues -como informan desde la compañía ferroviaria- este medio de transporte es más económico que el coche. Según un estudio denominado Costes externos del transporte en Europa, trasladar por carretera los mismos viajeros que mueven las redes de Cercanías en España cuesta cinco veces más al año. Y es que hay importantes costes derivados de los accidentes, la congestión urbana o el ruido.

Además, la precisión de horarios de los trenes de Cercanías -en Madrid, por ejemplo, la puntualidad de todos los viajes supera el 96%- puede ayudar a evitar situaciones de estrés, enemigo imponente de nuestra propia salud… Como informa Renfe, en hora punta el tiempo medio que debe esperar el viajero en los Cercanías de Madrid y Barcelona es de sólo cinco y seis minutos, respectivamente.

El transporte ferroviario metropolitano también permite al usuario librarse de los temidos atascos. Como bien señala en uno de sus estudios mundiales la consultora estadounidense Inrix, el primero de los problemas en los que se piensa a la hora de moverse desde las afueras de las mayores ciudades españolas al centro de las mismas es el tráfico poco fluido. Este mismo estudio revela que los conductores que habitan en la Comunidad madrileña pasan 42 horas de media al año en un atasco. Aquellos que viven, en cambio, en Barcelona, han de sufrir los atascos durante 28 horas al año. ¿Hay algo que estrese más que un atasco?

Si decíamos antes que viaje y salud podían ser un binomio perfecto, lo que está claro es que el tren, eficaz donde los haya, puede ser un tercero muy en concordia.